9/01/2011

Perfección

Te pedí. Te pedí con todas mis fuerzas y llegaste. Me las ingenié para crearte empalagosamente perfecto. Te moldeé no por días, ni semanas... sino por meses. Estuviste en mi taller privado varias veces en reconstrucción pues en horas de desaliento e ira, me descargaba en ti y te borré en más de 20 ocasiones. Unos días no quería saber de ti, otros te quería diferente pero de alguna u otra manera, por mas que intentaba modificarte fuiste tomando tu propia forma... Te creé tan perfecto que te me saliste de las manos... Te viciaste de orgullos y prejuicios así que intenté recordarte que tu propósito en este mundo y espacio era el de hacerme feliz, pero no lo aceptaste.

Se te metió la idea de que tal perfección también merecía la felicidad así que me dejaste. Fuiste a buscar alguien tan o más perfecto que tu. Y la encontraste, 2 o 3 veces, pero aprendiste que la perfección no es compatible con más perfección. Entendiste que el mundo es de complementos. Te rompiste un par de veces y regresabas a repararte. Yo nunca te cuestioné y te remodelé las veces que me lo pediste sin esperar nada a cambio.

Hoy, años después de tu creación, has comprendido que hasta la perfección duele. Te partiste tantas veces que estás algo desgastado, muchas de tus grietas se abrieron tan profundo que ya no tienen solución. Tus hendiduras; esas de donde otras perfecciones te tomaron para tirarte y botarte a un lado, quedaron irremediablemente tatuadas sobre tu silueta. Tu sombra se ve cansada y decepcionada de ti. Definitivamente no eres el mismo que alguna vez imaginé para mi. Ahora yo soy más perfecta que tú. Estás lleno de rencores y tirstezas. Tus articulaciones se han oxidado y no te permiten moverte bien.

Y aquí estás conmigo; esperando que encuentre un milagro para curarte, para regresarte ese brillo que alguna vez te fue natural. Pero no puedo... Ni quiero. Para mi cada esquina oxidada es hermosa. Cada hendidura está perfectamente colocada y cada lágrima es una oportunidad para hacerte sonreír. Entendí que la perfección se encuentra en querer las imprefecciones, me enseñaste sin darte cuenta que amar es compartir y entender los defectos... Y a la vez entendiste que la mayor perfección está en el entendimiento, en la comprensión, en la aceptación y en el apoyo. En todas esas cosas que componen el sentimiento más perfectamente imperfecto: El amor.

Maricela Morlet

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada